LUNA
(Guión literario)
Cierto día, en una esquina de un viejo caserón casi en ruinas una perra aullaba de dolor, porque estaba por parir, lo más curioso fue que sólo tuvo una cría,
- Hoo cielos!! Donde estoy? Esto es algo que nunca antes había experimentado, ¡me siento entumido!!, pero ¿quién eres tú? –preguntó casi adivinando que aquélla perra que agonizaba era parte de él
- Yo… soy tu madre hijo… te amo y siempre estaré contigo.
Diciendo esto la perra se desplomó con una sonrisa en su rostro, -el perrito se quedó pasmado, pues ni siquiera sabía lo que pasaba; por suerte pasaba por ahí un perro, que al verlo desamparado lo tomó con su hocico y le dijo
- pobrecito, te has quedado solo, pero le prometo a tu madre aquí en su lecho de muerte, que yo cuidaré de ti.
- ¿quién eres?
- Me llamo Bambú y tu?
- No sé, ni siquiera tengo un nombre
- Qué te parece si te llamo Luna?
- Luna? ¿Por qué?
- Por la mancha que tienes en tu ojo y porque esta noche estrellada no hubo luna pero al nacer tú hubo un resplandor mágico… Bueno Luna, durmamos porque mañana aprenderemos a caminar te espera un día muy duro.
Así, Luna creció, buscaba la manera de sobrevivir en aquel mundo perverso de los hombres.
Una tarde, mientras revoloteaba uno de tantos basureros, le tiraron un lazo, y lo subieron a un carro que parecía como una cárcel.
-Bambú! Bambú! (gritaba desde el carro, cuídate mucho! Nos vemos pronto!) Bambú escondido entre los autos, lo vio alejarse y le dio un adiós triste pues él sabía que los hombres los llevan al matadero cuando son perros callejeros.
-Ya había estado yo en una de esas “cárceles para perros” pero hubo una revuelta y muchos pudimos escapar antes de ser asesinados (pensaba)
Mientras tanto en la PERRERA, Luna conoció a un perro que no era de su condición social, todos los demás lo rechazaban porque decían que por ser perro de raza “se creía el muy muy” siendo que ni siquiera lo conocían, se hicieron amigos, el perro se llamaba “Gringo” y se veía muy fino.
-¿Porque estás aquí? – le preguntó Luna-
- Porque quise ser libre de los hombres – le contesto-
-Libre? De qué hablas? –Mira Luna, a un perro como yo, los hombres me usan para lucirme, para llenarme de croquetas, de baños con shampoos finos, de concursos de pedigree pero lo único que no he recibido es amor, y sabes es lo único que desearía…
TRASS!! Sonó la puerta y todos los perros se pusieron alerta, pues podría ser el “ASESINO DE PERROS”; Era un niño (Roby), que buscaba a su perro extraviado, examinó todas las jaulas y se soltó llorando porque no lo encontró.
-Ya ya, no llores más, mira te voy a regalar a éste perro, es bonito, pero no es muy fino, te gusta? - Le decía el encargado de la perrera
Era Luna!!, se habría de salvar si aquél niño lo recogía.
-Bueno –dijo el niño, y enseguida con una correa le entregaron a Luna.
Cuando salían de la perrera, subieron al auto de la mamá del niño con el perro en los brazos, (pues no era muy grande aún)
Al arrancar de la oficina de la perrera salió un perro corriendo y gritando Soy libre, soy libre!!!
Y las llantas del auto donde iba Luna lo arrollaron por accidente.
-Me quise asomar a ver que había pasado y vi una larga cola, hermosa, brillante y la reconocí de inmediato, era mi amigo Gringo, por fin había alcanzado la libertad y el amor de Dios que tanto había anhelado.
Al llegar a la casa de los García, me sentía extraño, nunca había yo sido un perro doméstico y desde ése momento debía serlo, me porté lo mejor que pude, hacía caso en todo para que no me fueran a amarrar y para ganarme el cariño de aquella familia que me había salvado de la muerte, me llamaban Capitán, ése sería mi nuevo nombre. Alos días, me empecé a sentir deprimido, no era feliz, extrañaba a Bambú mi padre y también extrañaba salir por las calles y mirar los cielos y correr y echarme en el pasto, y esconderme de los perreros.
Cuando Roby, el niño pequeño de los García me vio echado y triste una tarde, me abrió la reja de la casa y me dijo – vete capitán, vete, yo te siento triste y no me gusta verte así, gracias por cuidarme, ahora ve y busca a tus papás para que estés con ellos así como yo.
Lo vi con una mirada de agradecimiento y corrí por las calles buscando a Bambú, tenía muchas ganas de verlo, fui a la casona en ruinas en donde una vez lo vi por primera vez y lo encontré jadeante, viejo, me llamaba LUNA LUNA!!! Y al verme levanto la oreja para acariciar mi nariz y dijo:
-Hijo te extrañe, tenía fe en que volverías a mi (fue la primera vez que me llamó hijo).
-Cerro sus ojos y cayó sobre unos trozos de carne que seguramente había pepenado en un basural, vi en esa carne pedazos de vidrio molido y comprendí que eso lo estaba matando, entonces empecé a comer aquello que mi padre había comido… La vida de cada uno es diferente y yo escogi esta.
Luis Oliver
(Guión literario)
Cierto día, en una esquina de un viejo caserón casi en ruinas una perra aullaba de dolor, porque estaba por parir, lo más curioso fue que sólo tuvo una cría,
- Hoo cielos!! Donde estoy? Esto es algo que nunca antes había experimentado, ¡me siento entumido!!, pero ¿quién eres tú? –preguntó casi adivinando que aquélla perra que agonizaba era parte de él
- Yo… soy tu madre hijo… te amo y siempre estaré contigo.
Diciendo esto la perra se desplomó con una sonrisa en su rostro, -el perrito se quedó pasmado, pues ni siquiera sabía lo que pasaba; por suerte pasaba por ahí un perro, que al verlo desamparado lo tomó con su hocico y le dijo
- pobrecito, te has quedado solo, pero le prometo a tu madre aquí en su lecho de muerte, que yo cuidaré de ti.
- ¿quién eres?
- Me llamo Bambú y tu?
- No sé, ni siquiera tengo un nombre
- Qué te parece si te llamo Luna?
- Luna? ¿Por qué?
- Por la mancha que tienes en tu ojo y porque esta noche estrellada no hubo luna pero al nacer tú hubo un resplandor mágico… Bueno Luna, durmamos porque mañana aprenderemos a caminar te espera un día muy duro.
Así, Luna creció, buscaba la manera de sobrevivir en aquel mundo perverso de los hombres.
Una tarde, mientras revoloteaba uno de tantos basureros, le tiraron un lazo, y lo subieron a un carro que parecía como una cárcel.
-Bambú! Bambú! (gritaba desde el carro, cuídate mucho! Nos vemos pronto!) Bambú escondido entre los autos, lo vio alejarse y le dio un adiós triste pues él sabía que los hombres los llevan al matadero cuando son perros callejeros.
-Ya había estado yo en una de esas “cárceles para perros” pero hubo una revuelta y muchos pudimos escapar antes de ser asesinados (pensaba)
Mientras tanto en la PERRERA, Luna conoció a un perro que no era de su condición social, todos los demás lo rechazaban porque decían que por ser perro de raza “se creía el muy muy” siendo que ni siquiera lo conocían, se hicieron amigos, el perro se llamaba “Gringo” y se veía muy fino.
-¿Porque estás aquí? – le preguntó Luna-
- Porque quise ser libre de los hombres – le contesto-
-Libre? De qué hablas? –Mira Luna, a un perro como yo, los hombres me usan para lucirme, para llenarme de croquetas, de baños con shampoos finos, de concursos de pedigree pero lo único que no he recibido es amor, y sabes es lo único que desearía…
TRASS!! Sonó la puerta y todos los perros se pusieron alerta, pues podría ser el “ASESINO DE PERROS”; Era un niño (Roby), que buscaba a su perro extraviado, examinó todas las jaulas y se soltó llorando porque no lo encontró.
-Ya ya, no llores más, mira te voy a regalar a éste perro, es bonito, pero no es muy fino, te gusta? - Le decía el encargado de la perrera
Era Luna!!, se habría de salvar si aquél niño lo recogía.
-Bueno –dijo el niño, y enseguida con una correa le entregaron a Luna.
Cuando salían de la perrera, subieron al auto de la mamá del niño con el perro en los brazos, (pues no era muy grande aún)
Al arrancar de la oficina de la perrera salió un perro corriendo y gritando Soy libre, soy libre!!!
Y las llantas del auto donde iba Luna lo arrollaron por accidente.
-Me quise asomar a ver que había pasado y vi una larga cola, hermosa, brillante y la reconocí de inmediato, era mi amigo Gringo, por fin había alcanzado la libertad y el amor de Dios que tanto había anhelado.
Al llegar a la casa de los García, me sentía extraño, nunca había yo sido un perro doméstico y desde ése momento debía serlo, me porté lo mejor que pude, hacía caso en todo para que no me fueran a amarrar y para ganarme el cariño de aquella familia que me había salvado de la muerte, me llamaban Capitán, ése sería mi nuevo nombre. Alos días, me empecé a sentir deprimido, no era feliz, extrañaba a Bambú mi padre y también extrañaba salir por las calles y mirar los cielos y correr y echarme en el pasto, y esconderme de los perreros.
Cuando Roby, el niño pequeño de los García me vio echado y triste una tarde, me abrió la reja de la casa y me dijo – vete capitán, vete, yo te siento triste y no me gusta verte así, gracias por cuidarme, ahora ve y busca a tus papás para que estés con ellos así como yo.
Lo vi con una mirada de agradecimiento y corrí por las calles buscando a Bambú, tenía muchas ganas de verlo, fui a la casona en ruinas en donde una vez lo vi por primera vez y lo encontré jadeante, viejo, me llamaba LUNA LUNA!!! Y al verme levanto la oreja para acariciar mi nariz y dijo:
-Hijo te extrañe, tenía fe en que volverías a mi (fue la primera vez que me llamó hijo).
-Cerro sus ojos y cayó sobre unos trozos de carne que seguramente había pepenado en un basural, vi en esa carne pedazos de vidrio molido y comprendí que eso lo estaba matando, entonces empecé a comer aquello que mi padre había comido… La vida de cada uno es diferente y yo escogi esta.
Luis Oliver
1 comentario:
Muchas felicidades por tenerla historia... a lo que sigue... a filmar! Un beso.
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